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Conversatorio sobre José Martí |
La despedida a la brigada italiana de
trabajo voluntario “Giovanni Ardizzone”, en la edición número 30, fue un hasta
luego, porque antes de su regreso se prepara otra fuerza para volver a la
provincia de Las Tunas, un sitio del que muchos se han enamorado y de donde
parten siempre cargados de verdades por contar.
El delegado provincial del Instituto
Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), Nay Caballero, al describir esa
solidaridad destaca que su composición es pequeña, pero lo más significativo no
es lo cuantitativo sino el desinteresado aporte y la permanente defensa a la Revolución Cubana,
a partir de vivencias de su realidad contrapuestas a las campañas de
desinformación o al silencio de la gran prensa.
Entre los argumentos no solo llevan
referentes de la salud y la educación como grandes conquistas de la nación
antillana, sino de la cultura y la historia; a esta última los acercó más la
visita a Las Coloradas, sureña localidad costera del oriente, lugar del
desembarco del yate Ganma en 1956, y la coincidente
presencia de la brigada con la jornada de Girón, la primera gran derrota del
imperialismo en América.
Como hijos de luchadores por la
liberación de Italia del fascismo, los brigadistas reconocen el valor de
conservar la memoria histórica, y por eso podrán contar a sus coterráneos
acerca de testimonios de tuneros, escuchados durante un encuentro en la sede
territorial de la
Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana
(ACRC).
Ahí conocieron al tanquista Daer Ávila
Rodríguez, mutilado de su pierna izquierda con solo 17 años de edad , a
consecuencia de los bombardeos mercenarios de la invasión a Playa Girón en el
occidente cubano hace 52 años, con pertrecho militar del gobierno de los
Estados Unidos para escamotear a la
Isla la soberanía e independencia.
Esta nueva edición de la brigada italiana
tuvo de especial el comienzo de la celebración de sus quince años, con la
solidez que no se podía asegurar cuando comenzó la ayuda solidaria, y “hoy es
muy grande” como definió uno de sus fundadores, Gildo Caimi, lleno de emoción en
la sede provincial del ICAP, durante el recuento desde aquella primera vez a la
actualidad.
Frase suyas de satisfacción por iniciar
aquel aporte “a Las Tunas y su bella gente” se recordaron en el encuentro de
despedida, al hablar de la primera brigada de 20 integrantes de varios círculos
de la región de Lombardía, surgida el 4 de julio de 1998, durante la crudeza
del Período Especial, sorteando las grandes carencias y hasta problemas de salud,
durante labores en el palacio provincial de pioneros José Martí.
A más de una decena de instituciones
sociales ha llegado la cooperación. Las dificultades afrontadas en la década
del 90 del siglo pasado en Cuba, no difieren tanto del actual momento de crisis económica en Italia
a la cual se sobreponen este año siete brigadistas, cuya cantidad puede parecer
irrelevante, sin embargo lo significativo está en su presencia aquí por
repetición, convertidos en pilares de la hermandad de Lombardía con el pueblo
tunero, desde la Asociación
de Amistad Italia-Cuba (AAIC).